domingo, 16 de mayo de 2010

Una jarra vacía debajo del grifo

Llevaba un par de días sin ver al Carmelita Descalzo. Este breve distanciamiento me dio la oportunidad de visitar el parque natural de las Batuecas, a pie, como los antiguos peregrinos. Me habían advertido sobre una distancia larga y solitaria, con lo cual me aprovisioné de agua y algún alimento. Mientras caminaba por caminos estrechos, las visiones del astral se manifestaban en multitud de rostros y formas que surgían de la nada. A todos saludaba con respeto, tratándoles como a buenos compañeros en la dimensión AKASICA (dimensión astral).

Ya tarde, al anochecer, llegué al Monasterio. El Carmelita Descalzo me esperaba y sus palabras fueron directas: ¿Por qué no ha estado en oración mental? ¿Qué busca fuera de usted? Recordemos juntos unas líneas de mi libro LA ORACIÓN MENTAL SEGÚN SANTA TERESA (Capítulo XIII, páginas 76-77): "Quiero estar en la oración delante de DIOS como se pone una jarra vacía debajo del grifo esperando se llene. Si el grifo no echa agua, esperar quietos que eche y se llenará (Con DIOS A SOLAS, por un Carmelita Descalzo, número 90). Que si el pozo no mana, nosotros no podemos poner el agua. Verdad es que no hemos de estar descuidados, para que cuando la haya, sacarla (VIDA, 11, 18)".
Nos quedamos un rato en silencio. Vino a mi mente una imagen peculiar: una vieja casa, humilde, un lugar solitario y silencioso, un atardecer bello, luminoso...
Las puertas de esta vieja casa se abren, también sus ventanas... la luz de la sencillez, del dejarme hacer entra en mi corazón. Siento la fuerza del amor... Me diluyo en la nada... Soy humildad...Nada digo, nada añado... Escucho desde el silencio...
¡Cuántas cosas suceden cuando se está al lado de los Maestros espirituales!

22 comentarios:

SANDRA dijo...

¡Qué envidia sana tengo de aquellas personas que han conocido a personas como el carmelita descalzo!¡Qué profundidad de miras!
Saludos, Sandra.

Anónimo dijo...

Quedar vacíos… Escuchar desde el silencio…

Se dice en el Sutra Vimalakirti Nirdesa, texto budista mahayana: “Cuando los fonemas, los sonidos, las palabras y las nociones se extinguen, aparece la entrada al Dharma de la no-dualidad”. Tal vez únicamente sea necesario este Silencio…

Y comenta J. Krishnamurti: “Todo lo que tiene usted que hacer es mirar”.

Sólo mirar el momento vivido y caer en cuenta, en todo caso, de cómo el ego se manifiesta, de manera significativa, mediante la palabra. Es mediante la palabra (nombrando, describiendo, interpretando lo vivido) como establezco divisiones: nombro al árbol y al decir “árbol” me aparto de la plena sensación y entro en el mundo del concepto, del pensamiento, de la dualidad…; entonces aparece “un árbol frente a un yo”.

Es una investigación compleja y rica advertir cómo la palabra modula la percepción que tenemos del mundo, advertir cómo la palabra, que es pensamiento y es esencialmente dualista, crea la división yo/lo-otro despojándonos de la “conciencia de unidad”. Cuando se descubren las implicaciones de la palabra en la percepción del mundo, su poder hipnótico desaparece y puede haber observación verdaderamente silenciosa, un quedar como “jarra vacía debajo del grifo”, sin afán de saber nada, sin buscar nada; pudiendo así, quizás, ser llenados de Totalidad.

Dice santa Teresa: “... en este templo de Dios, en esta morada suya, sólo Él y el alma se gozan con grandísimo silencio. No hay para qué bullir ni buscar nada el entendimiento, que el Señor que le crió le quiere sosegar aquí…”

Un cordial saludo.

Francisco

Anónimo dijo...

menudos tres ases te has buscado, Francisco, aquí nos ofreces un buen texto para meditar (lo haré)
el póker lo completas tú
gracias y un abrazo,
Ángel

Anónimo dijo...

Gracias a ti, Ángel… Tal vez podríamos, aprovechando este espacio que Sergio nos ofrece, intercambiar reflexiones y vivencias sobre los temas que Sergio va presentando. Yo trato de exponer las mías y me gustaría leer las reflexiones y vivencias de otros participantes expresadas con alguna extensión más de la que habitualmente tienen. Me ha parecido, leyendo este blog y “Camino de Amistad”, que te gusta escribir… Así, quizás podrías, si dispones de un poco de tiempo y quieres hacerlo, exponer tus reflexiones y vivencias sobre temas como el silencio, el cuestionar, etc. Desde luego que también sería muy enriquecedor leer comentarios con cierta extensión de Sandra, Silvia, Ramón, Lucía, Robert, Clara, María, Berto, Marcos, Gregori…

Un abrazo para todos.

Francisco

Anónimo dijo...

bueno,pues ahí queda dicho, más claro agua, aunque quizás por la timidez de la mayoría se quedaría en un coloquio de tres amigos y los demás seguirían viendo pasar el tren (que no se moleste nadie).

Nunca me ha gustado acaparar la conversación y como no sabemos lo que piensan los demás, pues pareceríamos la voz de la conciencia y eso no va conmigo.
Lo de guardar silencio es muy sabio e inteligente, pero también es cómodo y nada comprometido, y a mí en todas las actividades que he participado siempre me ha gustado disfrutar de la participación (y escucha) de todos, no de dos o tres.
La idea del blog como está planteada me parece buena.
Lo que nos sugiere Francisco, sería genial pero, claro, creo que un tipo de blog así tendría una vida muy corta: la constancia y continuidad no es la cualidad más extendida en el ser humano.
A mí, aunque a veces lo parezca (y mucho) nunca me ha gustado hablar por los demás.
Prefiero ser locomotora a vapor que no AVE y mejor todavía andando o en bici.
Ahí está la invitación para quien la quiera aprovechar, que a mí me parece buena
saludos a todos

Ángel

Santi dijo...

Respondo a vuestra invitación de participar amigos Francisco y Angel. Poco puedo añadir más que saber por intuicion y algo de experiencia personal que el vacío siempre se llena de energía, que no existe un silencio sino una ausencia de sonidos que te conducen a un vacio hermoso y pleno. Creo que el carmelita nos invita a saborear el gusto de la oración, el perfume de la transmutación y el gozo de sentirse amados. Besos a los y las,
SANTI.
Francisco y Angel menudos escitores sois ambos.

silvia dijo...

soy,soy yo cuando cierro los ojos y me siento
da igual mi estado,triste o contento
soy yo cuando no me veo en un espejo
y cuando no veo mis manos ni mi cuerpo
soy yo cuando cierro los ojos y me siento
nada limita la sensación de ser
no existen personas ,animales ni cosas
existo yo sólamente resonando serena en la inmensidad eterna.silvia
un beso enorme y gracias por despertarme.....os quiero
silvia

silvia dijo...

soy,soy yo cuando cierro los ojos y me siento
da igual mi estado,triste o contento
soy yo cuando no me veo en un espejo
y cuando no veo mis manos ni mi cuerpo
soy yo cuando cierro los ojos y me siento
nada limita la sensación de ser
no existen personas ,animales ni cosas
existo yo sólamente resonando serena en la inmensidad eterna.silvia
un beso enorme y gracias por despertarme.....os quiero
silvia

Anónimo dijo...

" La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio "
Proverbio persa

Madrid, dos de la madrugada y hora del bocadillo en uno de mis primeros empleos en los grandes almacenes más conocidos del país
hace ya veinte años. Sólo tenemos veinte minutos pero, la verdad, después de echar un vistazo al deprimente bocadillo de tortilla que
me he preparado, esta tarde en el piso, me quedo pensando ¿ no tendré huevos para hacer las tortillas mejor? ... como con desgana.
Para buscar mayor aliciente, levanto la vista y mi mirada se fija de inmediato en una preciosa compañera sentada al final de la interminable mesa ¿ por qué
siempre hay algo que se interpone entre lo que nos atrae? es una desconocida morena que promete ser mucho más interesante que mi horrible bocata.
Es inevitable que crucemos las miradas y enseguida a una indicación de su compañera, se levanta y se sienta junto a mí; parte la mitad de su bocadillo
de patata, este sí, imperial e iniciamos pronto la conversación como si de dos viejos amigos se tratase.
En un momento dado sale a relucir uno de los conceptos que estamos tratando en el blog: el silencio. Me confiesa que es de Cáceres, lleva pocos meses
trabajando en Madrid y que a ella todo este follón de la gran ciudad le encanta, siempre ha convivido entre mucha gente y las personas y las conversaciones no le molestan, ni el ruido tampoco, no soportaría vivir mucho tiempo en un lugar o trabajar en un centro,casi en completo silencio y solas.

Como supondréis bien, ese comentario viene a continuación de una observación mía, al manifestarle que el turno de noche y las noches de mis días libres
siempre me atrajeron, aunque no saliera con los amigos: en casa es un tiempo que siempre daba por bien empleado con mis aficiones y en la calle paseando a solas disfrutando de los sonidos del silencio.
Pocos meses después abandoné Madrid y no volví a ver a esa chica, pero siempre he guardado en el baúl de la memoria personal la interesante conversación que mantuvimos sobre el silencio.
Ya hemos tratado en Camino de Amistad el Vacío, ahora toca el Silencio, a veces da vértigo hablar sobre estos temas y es natural que sea así, pero en alguna ocasión hemos de hacerlo.
El contacto con la naturaleza que tuve tan intenso, durante muchos años y ya desde crío en el pueblo de mis padres, está claro que me ha marcado toda la vida. Volver solo y sin miedo de casa de los abuelos, por un sendero junto al cementerio bajo el manto protector de esos cielos estrellados increíbles que aún se pueden gozar desde muchos pueblos de España, te graba para siempre en el alma que eres sólo una ínfima parte de lo que estás presenciando y te recuerda a dónde regresaremos algún día...

Ángel

Anónimo dijo...

No puedo por menos de estar feliz al estar cercano nuestro retiro anual. El año pasado, en muchos aspectos, no me cogió de sorpresa: sabía a lo que íba.
Y es que hace ya treinta años, tuve la fortuna de acudir, durante varios años junto a mis compañeros de instituto a realizar varios retiros en un monasterio cisterciense, en la zona monacal dedicada a hospedería, pero también utilizando algunas de las estancias propias de los monjes, incluso recibíamos clases de canto gregoriano: envidiando a mis compañeros más aventajados, bajaba la voz por la vergüenza que pasábamos algunos. Con los años, me he reído al ver la película Los chicos del coro, al recordar tiempos pasados en el monasterio con los simpáticos y amables monjes que nos atendieron.

Para un joven de diecisiete años fue un privilegio, a esa edad, replantearse muchas cuestiones y sentimientos sobre su vida y la relación con los demás. Con inseguridad y cierto temor aguardaba el tiempo dedicado para meditar sobre el tema de ese día, a solas y en silencio. Después era habitual realizar una puesta en común por grupos entre los propios compañeros ( sin profesores) con libertad para manifestar cada uno lo que sintiera. Un portavoz del grupo expondría más adelante y ante todos, las ideas más interesantes tratadas.

Ahora debo de agradecer aquellas enseñanzas dadas sin ningún afán de proselitismo: fue, para mí, mi primer, lo que hoy se conoce como Taller de Crecimiento Personal y bien que me ayudó, con el tiempo, en mi vida.

Aprendí pronto que las distracciones de los sentidos y nuestro propio ego nos dificultan nuestro autoconocimiento, que para escuchar hay que callar; que el amor no se exige, se ofrece; que si no respetas a los demás, cómo te vas a respetar a ti mismo; que antes de dar lecciones a los demás, la lección magistral hay que impartirla a uno mismo y con honestidad, pero también que no somos más importantes que esas estrellas que nos esperan y que no somos capaces de ver durante el día o que por mucho que deseemos una cosa, como nos recuerdan las Escrituras “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.
Y además, que si eres una persona evolucionada, es un deber humano acompañar al que no lo es tanto, sin presumir ni afectación; que si nos gusta mirar a los demás por encima del hombro, recordemos que la jirafa tiene el cuello más largo que el nuestro; y que es atrayente una cara bonita, pero lo es mucho más quien tiene atractivo el corazón; todas estas cosas ya las tuve claras entonces yendo al encuentro del mejor amigo: el Silencio.

Ángel

Robert. dijo...

La jarra vacía recoge agua limpia cuando el manantial brota desde el corazón de cada persona. esperar con paciencia es desapasionarse para ser uno con la jarra y el manantial. Creo que el carmelita nos quiere comunicar que quien se olvida de sí mismo abre un canal de comunicación con lo trascendente.
Ánimo Francisco y Ángel que nos gusta leer vuestros comentarios.
Robert y Ana.

Anónimo dijo...

Vamos por partes. Me ha llamado la atención la reflexión de Silvia “ resonar en la inmensidad”; alguien puede pensar . . . bueno, una
expresión bonita en boca de una chica más bonita todavía, y a otra cosa mariposa.
Pues el caso es que le he estado dando vueltas y tiene más calado del que alcanzamos a entender en una primera lectura.
Ya saben mis compañeros del Centro que no me gusta banalizar con el significado de los términos, para mí es importante cuidar lo que decimos y cómo lo decimos, e informarse antes si no estamos seguros.
Resonar=hacer sonido por repercusión; repercutir=rebotar o reverberar, pero curiosamente también producir un eco y con otro significado, trascender=dicho de algo que estaba oculto y se empieza a conocer.
Aunque en ocasiones, por pudor, no nos guste reconocerlo en público, al manejar ciertas expresiones somos ya conscientes en nuestro interior de que por fin hemos dado con la puerta oculta del Conocimiento y ésta se está abriendo para nosotros, además sin poder disimular que esto nos está haciendo felices. Quizás con más lentitud de la que deseáramos pero sin pausa, ni dudas al fin. Esta expresión de Silvia, también la siento yo mismo; gracias por atreverte a decirlo.

Vamos con Ana y Robert, otra expresión nada banal “ abrir un canal de comunicación con lo trascendente”: ya veo que en estos blogs, los amigos que se asoman no dan puntada sin hilo.
Si durante la mayor parte del día el protagonista principal es nuestro propio yo pequeño, con sus anhelos y limitaciones, cómo vamos a conocer lo que estaba oculto, es decir, lo trascendente . . . misión imposible, porque como acertadamente nos recordaba Francisco hace poco, esta dualidad imperante por donde quiera que se mire en nuestras vidas, todo lo divide, todo lo somete y todo lo oculta, como el vaho de nuestras ventanas en invierno; en nuestro cómodo hogar ¿hay dualidad también? mejor limpiar los cristales para Ver mejor. ¿ O es que la tesis que defendemos es que la dualidad está en los demás y no en nosotros? … cada uno que medite esta pregunta con sinceridad.

Ángel

Ramón dijo...

Creo que esta tertulia promovida por las palabras del carmelita descalzo va subiendo en calidad e intensidad espiritual. Yo me considero hombre moderno, de prisas y resoluciones rápidas. reconozco que debo PARAR un poco para escuchar como decía Madame Blavasky, LA VOZ DEL SILENCIO. francisco me gustan tus reflexiones, igual Angel y lis demás amigos de este blog. Abrazos de la peña y mío en particular, Ramón

Anónimo dijo...

Silenciando un poco la palabra, seguramente empezaremos a sentir cómo resuena el eco del Ser en la inmensidad que nos atrae como un imán, aunque aún ello nos produzca inquietud.

Inquietud que sentimos al escuchar a solas este eco, sin poder localizar su procedencia, pues el emisor, el sonido del eco, sus réplicas, el lugar en donde rebota y el receptor son el Mismo, por eso siempre nos estremece escuchar a nuestro propio ego, cuando es él quien protagoniza nuestros silencios, porque le sentimos bien ajeno a nosotros.

Al leer la propuesta que comentamos, me han venido las palabras de nuestro amado Sankara que en su Joya del Discernimiento nos alienta

<< Todas las manifestaciones de la arcilla, tales como una jarra, o las diferentes piezas de la alfarería, que han sido aceptadas por la mente como reales, no son, en realidad, más que arcilla. Igualmente, todo este universo que ha sido producido por Brahman en sí mismo no es más que Brahman y nada más que eso. Porque deriva su existencia de Brahman, que es la única Realidad autoexistente. Por lo tanto, nuestro mismo Ser eres tú, el sereno, puro supremo Brahman, el primero sin segundo>>.

Nuestro “jiva” o individualidad no es más que “ un reflejo de luna en un espejo roto”; el espiritu humano estará en cautividad hasta que se siga creyendo distinto de Brahman. Así nos habla el santo Sankara. Por cierto, no esperéis más para leer esta joya del Conocimiento.
Es una obra que perdura en el tiempo y te deja perplejo al leer toda la sabiduría contenida en ella: podría haber sido escrita en nuestro tiempo.

Llegados a este punto me pregunto,

¿ qué pasa con la jarra?

la tengo que llenar yo, he de esperar a que la llene Alguien, no hay nada que llenar, está llena aun estando vacía y no me entero todavía de qué va esto . . . menudo lío.
Muchos conceptos en cuanto les filtramos, sin medida, por el tamiz de la razón degeneran y se pervierte su verdadera naturaleza, que no es la naturaleza ilusoria del mundo en el que vivimos.
Los maestros salen en nuestra ayuda y nos avisan que con ruidos y murmullos propios o ajenos, nada verdadero se nos puede revelar.
Mientras desayunaba esta mañana, en una emisora de radio el locutor recordaba al admirado Antonio Machado: “Converso con el hombre que siempre llevo conmigo” nos confiesa el poeta.

Nos hemos de animar a escucharnos y sentirnos un poco más cada día . . . en silencio. El eco del Espíritu nos llegará, sin tener que preocuparnos tanto el cuándo.

saludos a todos,
Ángel

Anónimo dijo...

Queridos amigos, durante varias semanas no voy a poder entrar en el blog, pues voy a hacer el Camino de Santiago, que puede hacerse como Camino hacia “Sí Mismo”, y quería deciros, antes de irme, que vuestras palabras me iluminan y daros las gracias por ellas… A modo de despedida temporal os copio unas palabras que me gustan del Carmelita Descalzo insistiendo en la necesidad de ser como jarra vacía:

“Dios es el Maestro en la oración. Dios obra y enseña en la oración si el alma está humilde, callada y atenta. […] No se necesita talento ninguno, sino humildad y atento recogimiento. Para que el sol ilumine una estancia, es suficiente dejarle entrar y que estén bien trasparentes y limpios los cristales.”

Un abrazo.

Francisco

Anónimo dijo...

Qué tal Francisco?
deseo que cuando estés ya en ruta, nos sientas caminando junto a tí, a pesar de las agujetas, las ampollas y los tramos más monótonos. Ya sé que es tópico decirlo así, pero quería que lo supieras. Y si no es mucho pedir, que enciendas en Santiago una pequeña vela por todos los seres que de una manera u otra,están padeciendo en el mundo y por qué no, por quienes ya estamos conectados a través de esta página, con el resto del Universo.
¡Feliz viaje!

nota: imagino que estés avisado, pero una buena capa de vaselina o de crema de la lata redonda azul que todos conocemos, obra milagros en los pies al levantarse e iniciar la caminata de cada día,para prevenir las ampollas esperadas.
Perdona . . . que a veces, sea como una madre

Ángel

Anónimo dijo...

Un rincón del paraíso - 1

Muy cerca de la localidad oscense de Benasque, en plenos Pirineos, existe una pequeña representación del paraíso, bien conocida por muchos aragoneses y amantes de la naturaleza.
Es un singular lugar fronterizo en el que se reúnen muchos atractivos naturales. Es una excursión ideal, de poca distancia y ninguna dificultad, para acercarse con los amigos o con nuestros hijos pequeños.
Al venir retrasada siempre la primavera por estos parajes es aconsejable visitarlo a partir de los primeros días de Julio, para evitar pisar nieve.
A medida que ascendemos a pie desde el estacionamiento habilitado para los vehículos en La Besurta, si nos acompaña el buen tiempo, no olvidaremos fácilmente este inolvidable paseo.

A cualquier lugar que dirijamos la vista, siempre algo hermoso nos sorprenderá:

flores de montaña en su máximo y breve esplendor, desde rododendros hasta los espectaculares lirios azules, que se erigen en centro de todas las miradas; imposible olvidarse de muchas de ellas al volver a casa.

Seguimos ascendiendo el sendero bajo la atenta mirada de los señores del bosque: hayas, pinos negros y abetos principalmente. Y cómo no, los amigos del reino animal, que salen a nuestro encuentro para darnos la bienvenida desde la distancia, a su cada vez más amenazado hogar, como el quebrantahuesos, los ya escasos urogallos, en una situación no tan crítica como en nuestra Cordillera Cantábrica y los desconfiados rebecos pirenaicos, conocidos allí como sarrios. Unos ladridos agudos y secos de perros nos ponen en alerta: tranquilos.
Nos hacen desear ser vistas, pero al fín sonreímos al reconocer a las protagonistas de nuestros temores infundados, son unas simpáticas marmotas, que sobre sus patas traseras se yerguen para intentar confirmar qué tipo de seres humanos somos, hasta aquí ha tenido que venir el hombre para dejar huella de su desconfianza hacia los demás.

Ángel

Anónimo dijo...

Un rincón del paraíso-2

Sólo son 45 minutos de un caminar tranquilo y ya afrontamos la última pequeña cuesta que, superada nos ofrecerá una visión de postal; una pradera virgen, el Plan de Aigualluts, un pequeño valle por el que discurre alegre un torrente que se precipita sin remedio por una hermosa cascada, proveniente de las faldas del todopoderoso pico Aneto (cuya cumbre no se ve desde aquí) con el histórico glaciar, aún visible, antes de que, como aventuran muchos geólogos, sea una reliquia del pasado a recordar ya sólo en fotos familiares.

Y aquí se inicia el juego de la naturaleza: juega con nosotros al escondite, porque tiene dudas sobre nuestros méritos para contemplarla en uno de sus rincones preferidos, después de todo lo que seguimos haciendo en su contra.

Sorprendidos y extrañados, no entendemos nada; a escasos cien metros del misterio,andamos por encima de un arroyo con escaso caudal; nos movemos sin cesar en busca de algún fundamento lógico que explique por dónde continúa ese estruendoso y masivo caudal, unas cataratas Victoria a una escala más humana que mágicamente desaparece.
Compadecida de nuestra ignorancia, la madre naturaleza aguarda a desvelar el secreto hasta que alcanzamos el mismo borde del cortado que protege el forau; ya nos ofrece una primera lección: lo Verdadero nunca se hará visible para quien no camine por la vida con honestidad,humildad y fé en sí mismo y en los demás.

Aquí las prisas sin conocimiento, como en la vida misma, sólo nos conducirán al abismo.

Cuando acudo por vez primera a presenciar un acontecimiento excepcional de la naturaleza o de los humanos, siempre dedico unos segundos a observar las caras de quienes me acompañan: en este caso, admiración silenciosa pero también de alegría indisimulada; esa alegría aceptaba la generosidad,sin límites, que la misma naturaleza nos ofrece siempre y que nosotros, muchas veces, no somos capaces de reconocer y agradecer.

Este caudal enorme de agua penetra en la tierra y desaparece de nuestra vista, casi por completo: el prodigio está hecho; es inevitable sentirse, un poco, el Livingstone del Pirineo; más adelante nos comentarán que ni un litro se pierde unos kilómetros más abajo, camino del Valle de Arán y de Francia; ha cambiado de cuenca: otras tierras y a otros hombres alegrará y servirá.

Ángel

Anónimo dijo...

Un rincón del paraíso-3 (y fin)

Este pequeño y bucólico relato quiero que me sirva para expresaros que es verdad que, en muchas ocasiones, se siente uno solo, al margen de los demás, e incluso falto de razón en el amplio sentido de la palabra, pero ello no nos debe hacer olvidar nunca que la conexión con el resto del Universo no sólo es cuestión personal nuestra, esa conexión existe siempre, es real, aunque no siempre su discurrir en superficie sea evidente.
Nuestra vida, como este arroyo de montaña, puede parecernos también superficial al ir con muy poco caudal, pero ese mismo caudal es el que circula por el interior de la montaña, sin que nos demos cuenta de ello, como cuando una mala racha en nuestras vidas parece que detiene o anula toda razón de existir para nosotros.
Olvidamos, con facilidad, que este agua, como el amor que nos une a los demás conoce distintos cauces, riega distintas vidas y hace que nuestra dedicación sincera, haga crecer hermosas flores como ahora en primavera; pues todas ellas tienen su particular razón de ser, ni más ni menos importantes, pero todas necesarias y todas darán su fruto, aunque en algunos casos se hagan esperar.
Nuestras vidas, como este arroyo, nos pueden parecer intermitentes o vacías; quizás todo sea tan sencillo como saber adónde tenemos que mirar: para afuera, o a nuestro interior y reconocer lo que, en verdad, circula por dentro.


notas:

- Forau de Aigualluts:fenómeno kárstico en el que las aguas procedentes del glaciar del Aneto se filtran en el fondo de un gran pozo, ( forau = agujero o sumidero) de 80 mts de diámetro y 40 mts. de profundidad, apareciendo en las llamadas Güells de Joeu, ( = los ojos del judío) en el Valle de Arán, después de casi cuatro kilómetros de recorrido subterráneo.
- Forau o forao es un apelativo altoaragonés que procede del latín tardío Foratu y significa “ perforación”.
- Este fenómeno en este lugar del Pirineo, hace que el curso natural de las aguas no siga el Valle de Benasque ( sólo un reducido caudal) aguas abajo, por los ríos Ésera, Cinca, Segre y Ebro hacia el Mediterráneo, sino que su caudal principal se filtre bajo tierra y aparezca en las Güells de Joeu por el río Arríu Joeu hacia el Garona y el Atlántico: un mismo torrente para dos países y mares distintos, un fenómeno insólito y poco común en la naturaleza.

Ángel

Sandy dijo...

Francisco, como dice Ángel con acierto, acuerdate de nosotros en tu peregrinación y lo que has escrito me ha dejado "sublimado" con tu frase del libro del carmelita. Qu buena suerte habéis tenido los que conociste al carmelita descalzo, como dice Sandra.
Que seas féliz y encuentras luz en tu camino a Santiago. Sandy

BERTA dijo...

Hola, escribo por primera vez. Soy partidaria de un encuentro con la oración de verdad, a fondo, sin tibieza ni comodidad "de salón". No le conocí, pero creo que el carmelita descalzo iba en esa línea. ¿Hay algo más importante que buscar nuestra identidad espiritual? Personalmente, creo que nada es más importante que recogerse en los brazos del que sabe. Abrazos.
Berta

Anónimo dijo...

Hallar nuestra auténtica identidad, aunque quizás enseguida reconozcamos que no es propiedad exclusiva nuestra, parece que no se puede lograr si antes o de la mano, no hay una buena base de meditación o de oración.
Creo que en este camino de autoindagación estamos decididos a seguir todos los que nos asomamos por estos blogs.
Bienvenida Berta, y como el resto de amigos, ya sabemos en donde tenemos la opción de expresarnos cuando nuestro Espíritu necesite manifestarse. No sólo a través de las propuestas periódicas que se publican aquí, sino sobre todo de las aportaciones tan interesantes que se hacen y que, en ocasiones, no somos conscientes de lo que pueden ayudar a los demás.
Un saludo

Ángel