martes 7 de septiembre de 2010

Tómese tiempo, no hay prisa


-Venga, sientese a mi lado- ordenó, más que pidió, el Carmelita Descalzo-. ¡Escuche!: el secreto de la oración es la entrega a nuestro Creador. Es la renovación de la conciencia de ser, la ciencia infusa del espíritu que transforma nuestra manera de estar y de percibir aquello que es invisible para la mayoría de la gente. Busque un lugar tranquilo y todos los días a la misma hora abra su interioridad a la LUZ. No haga ni diga nada. dejese estar, sin pensar; permita que la ENERGÍA se revele. Tómese tiempo, no hay prisa. Evite imaginar paraísos irreales; tenga por seguro que vendrán a tentarlo. Sea ascético, poco emocional. Permita que surja el amor sin objeto, la entrega incondicional a una propia realidad espiritual. ¿Es difícil de entender? ¡No quiera comprender! ¡Vivencie lo que digo y entenderá que se sabe más no sabiendo!
No me mire así, hombre. ¡Ande, vamos al huerto que le invito a comer una manzana!

5 comentarios:

Rafael L. dijo...

Es un consejo sano ese de tormarnos un tiempo para todo lo que hagamos. Seguiré ese consejo. Gracias.

Anónimo dijo...

Me parece estupendo el texto del Carmelita Descalzo.

¿Alguien quiere compartir con todos nosotros alguna de sus vivencias referentes a la oración o a la meditación?

Francisco

Sandra dijo...

Yo quiero compartir una vivencia: descubrí la importancia de la rutina y del lugar, siempre el mismo, cuando realicé un seminario de meditación zen. En esta ocasión observé que era importante la paciencia, no tener prisa. Durante el silencio de la meditación no se producía un correr sino un estar sin prisa. Mis mejorers vivencias en estos temas las tuve cuando establecí una rutina horaria y supe esperar "TOMANDOME MI TIEMPO, SIN PRISA". Un saludo, Francisco.
Y un besote para todos.
Sandra

miguel dijo...

Hece años estuve en un retiro de oración con el padre Bohigues. Allí aprendí esta actitud de tomarme mi tiempo para todo lo que hago sin ceder a la presión de la prisa.
Puedo decir que esta actitud cambió mi vida ya que aqprendí que en la calma las cosas se ven claras.
Un abrazo
Miguel
Quiero recordar al citado Padre ya que sus enseñazas fueron de alto contenido espiritual.

Ramón dijo...

Me agrada eso de comer una manzana. Qué señor tan interesante para rematar sus reflexiones. El arte de saber decir las cosas en su momento preciso.
Abrazos de Ramón