sábado, 6 de marzo de 2010

Amar es superar la limitación...


Las limitación la pone usted mismo- dijo en una ocasión el Carmelita Descalzo.
Yo me había quejado ante el Carmelita de mi continuo desaliento sobre aspectos de la vida que no me agradaban.
Como respuesta me indicó que saliera del monasterio y visitara las ruinas de las antiguas ermitas (hoy día, muchas de ellas estupendamente rehabilitadas) buscando la sabiduría de los grandes orantes.
Esa misma tarde me propuse contemplar de pleno la belleza de Batuecas y seguir la sugerencia que se me había dado. Cuando salí por la verja trasera, caía la tarde y el silencio era profundo. La tierra verdeaba fuerza y el sonido del arroyo serenaba mi mente. Durante mi paseo por el bosque me encontré con un camino rural donde una flor brillaba ante un protector de camino, indiferente a la belleza de la misma.
Me vino a la mente palabras que el Carmelita me había repetido una y otra vez, por la mañana:"No se limite por la insensibilidad de otros. Ponga belleza, amor, tolerancia... Sea usted ejemplo, no un crítico. Usted no es superior a aquella persona que yerra continuamente. Por tanto, procure amar, desde su corazón. Actúe de acuerdo con sus convicciones. Usted no arreglará el mundo ni yo tampoco. Por tanto, pongamos lo mejor de nosotros mismos en hacer lo que podamos, pidiendo a la Providencia que nos auxilie en todo momento y que nos haga ser sinceros con aquello que creemos como verdad última".
No sé si fue la serenidad de la tarde, o la compañía invisible de los viejos eremitas, lo cierto es que en ese momento comprendí lo que el Carmelita había querido dar a entender: amar es superar la limitación...

7 comentarios:

Marcos dijo...

Amar lo ha sido todo en mi larga vida y lo que me reconforta en mi vejez. Al igual que el carmelita descalzo soy un religioso deseoso de amar hasta el fin.
Marcos.

silvia dijo...

marcos, gracias de corazón por tu verdad.no sabes lo que reconforta y engrandece mi ser.soy consciente que hay muchos carmelitas descalzos,como tu, que nos iluminan.
silvia

Gregori dijo...

muy bueno, muy bueno. Gregori, mi espnol regular.

Anónimo dijo...

He descubierto este blog y me ha gustado. Inicio mi participación en él copiando unas palabras del padre carmelita descalzo Valentín de San Jose que me iluminaron y me señalaron el camino hacia la contemplación. Son las siguientes:

"Dios mío, que yo me deje amar. Dios mío, que no me canse yo de acudir a estar largos ratos Contigo solo y a solas y mirar que me miras. El mirar es la atención y la atención es hablar a Dios y escucharle."

Saludos cordiales.

Francisco

Ramón y Lucia dijo...

Nos alegramos de conocerte Francisco. Estar a solas durante la oración es realmente defícil y se necesita gran fuerza espiritual para hacerlo. ¿Conociste personalmente al carmelita descalzo?
Un abrazo, Ramón y Lucía.

Anónimo dijo...

Ramón, Lucía, no conocí al Carmelita Descalzo. Leí su libro “Oración mental según Santa Teresa” y me llamó la atención que remarcase las palabras de la Santa indicándole a quién ora “que se esté allí con Él, acallado el entendimiento. Si pudiere, ocuparle en que mire que le mira”. Para mí, este mirar que Dios me mira se ha ido convirtiendo en algo de gran importancia y me facilita estar a solas con Él en silencio, dejándome amar y amándole. Antes me preocupaba demasiado de si era capaz o no de recogerme, pero unos versos de la Santa salieron a mi encuentro:

“Si queréis, dadme oración;
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿Qué mandáis hacer de mí?”

Un abrazo.

Francisco

gregori dijo...

Bueno texto Francisco.