sábado, 10 de abril de 2010

Cuestionar

Esa mañana, el Carmelita Descalzo estaba con una actitud especial. Se le veía vibrante, pleno de energía, con sus ojos castaños luminosos.

- Mire- dijo en voz baja-, cuestionar, buscar el diálogo sincero, es una obligación de aquella persona que se compromete con la oración.

Nadie tiene la razón definitiva.

Darse cuenta de este hecho, atenúa lo injusto, la soberbia que siempre sobra.

¿Sin armonía existencial qué sentido tiene nuestra oración? ¿Para qué sirve?

Por tal motivo, aquella persona que cuestiona invita a los demás a ser mejores, a crear su propio criterio.

Nuestra Madre (Santa Teresa) fue de este tipo de personas. Ella cuestionaba y actuaba de acuerdo con su conciencia, con sus convicciones, siendo consecuente con aquello en lo que creía.

Incluso cuando se ora, hay que cuestionar, porque orar en el silencio es buscar un sendero, una verdad que autentifique nuestro paso por la tierra.

El carmelita me invitó, con ademán amistoso, a dar un paseo por el camino de tierra que conducía hacia las ermitas. De pronto, se detuvo. Volvió a mirarme. Sentí como si su mirada me traspasara de una manera total.

- No se conforme tan fácilmente. Busque la verdad, su verdad. Entonces, será bendecido por la Luz.





7 comentarios:

Sandra dijo...

Buena idea carmelita. Muy buena idea es cuestionar para aprender.
Sandra

Anónimo dijo...

Subrayo las palabras “INCLUSO CUANDO SE ORA, HAY QUE CUESTIONAR”. Considero que sobre todo en el camino espiritual hemos de cuestionarnos continuamente qué estamos haciendo. ¿Estamos constantemente huyendo hacia soñados paraísos?, ¿estamos buscando siempre algo diferente de “esto”? Cuando se advierte la permanente fuga en que nos encontramos inmersos y el ansia que tenemos de gratificación egoica, ya sea mediante objetos materiales o espirituales, cabe la posibilidad de que la búsqueda cese (sin pretenderlo). Cabe, durante la “sentada” y en la vida cotidiana, dejar de practicar una u otra técnica espiritual, provenientes de esta o aquella tradición mística, abandonándonos a “esto”, abriéndonos a la totalidad del momento vivido; sin querer nada, sin tratar de saber nada, en silencio… Y en el silencio, “esto” se transforma en “ESTO” y se es “ESTO”. Dice santa Teresa:

“Acaece, cuando el Señor es servido, estando el alma en oración y muy en sus sentidos, venirle de presto una suspensión, […] adonde se le descubre cómo en Dios se ven todas las cosas y las tiene todas en sí mismo”.

“... y está el alma tan enajenada, que no miro la diferencia que haya de ella a Dios”.

Un cordial saludo.

Francisco

Ramón dijo...

Estoy con Sandra y Francisco. Cuestionar es vital para la acción de ser persona. Lo que no me había planteado es cuestionar desde el silencio mi propio devenir interior. Francisco lo que escribes es interesante y hace pensar.
Ramón.

Robert y Clara dijo...

Cuestiona quien habla por sí mismo, quien cree en lo que dice y hace. ¿Por qué no cuestionar? La honestidad es la auténtica entrada de una verdad que nos lleva a la vivencia espiritual.
Robert y Clara.

MARIA dijo...

Me ageada cuestionar todo, hasta mis emociones más íntimas. Soy mujer y feminista convencida de que la acción de cuestionar nos ha llevado a ser personas. Besos s todos.
Chau, María.

Robert. dijo...

Pienso que dudar es equilibrante siempre que se tenga una actitud abierta y racional- cuestionar es una acyitud que emprende el camino del autoconocimiento.
abrazos, Robert.

Berto dijo...

Quien cuestiona tiene posibilidades de ver claro y tener razón en sus opiniones. Me gusta cuestionar y soy un hombre que gusta de ver claro las cosas. Por mis estudios filosóficos sé que se le llama discernimiento y los grandes sabios lo han desarrollado al máximo.