El carmelita descalzo posó su mirada penetrante en mis ojos y me sentí un tanto intimidado; no era para menos, sus ojos venían del algún lugar lejano, grande en sabiduría. - Mire, cuando se habla de aspectos humanos, se puede percibir que la oración es una necesidad personal. Saber escuchar, estar y sentir lo que los demás, lo que las situaciones o uno mismo, quiere significar, es vivenciar la liberación del yo pequeño, de sus estructuras estrechas; no es posible estrujar un instante de plenitud sin liberarse amontonamiento de yo. Por tanto, comprender desde el interior las equivocaciones o aciertos de una manera de ser, sin la disculpa ni distorsiones, es dejar que las cosas sean como son, sin equívocos. Algo interior en cada persona, observa y ve, sin intermediarios, ya que no se puede hablar con conocimiento de los temas espirituales cuando se esta dominado por conceptos vagos que suelen terminar en estados de confusión. Las respuestas siempre surgen del interior, al aquietar el ego, al percibir que lo de fuera y lo de dentro es lo mismo, que no hay separación, que todos somos uno. ¿Es posible la unidad de los corazones no importando otra cosa que la reunificación de los sentimientos? Quien ha tenido la oportunidad de participar en oración con otras personas, sabe, por experiencia, que por momentos el grupo vivencia la introspección profunda, y que en esos instantes todos los participantes se unen por el hilo invisible de fraternidad, desapareciendo cualquier diferencia cultural. Ese yo personal, tan importante para la vida activa, con su impulso para avanzar y hacer cosas, resulta totalmente inútil durante la vivencia de la oración contemplativa ya que la misma exige silencio, escucha y olvido de uno mismo.
"Amar al Amado" como decía nuestro Padre.
5 comentarios:
Gran verdad dice el carmelita ya que para la práctica contemplativa es esencial NO PENSAR y SI OBSERVAR, y ESCUCHAR.
Besos Sandra.
" Las respuestas siempre surgen del interior, al aquietar el ego. "
La verdad es que a medida que avanzamos por Camino de Amistad, pierdo la noción sobre quién se manifiesta si Vahaniasa o el Carmelita Descalzo, o los dos por medio de algún ser cercano o maestro fugaz que se cruza en nuestras vidas. Y es que cuando la Verdad sobre nuestra existencia nos llega al corazón, por medio de estos maestros, dan ganas de dejar de hablar y escribir, para no ensuciar lo que nos transmiten como ante una bendición.
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Cuando oímos de quienes convivimos, pero también en ocasiones de nosotros mismos,la retahíla de manifestaciones, la mayoría de las veces, intrascendentes, sin dejar apenas un intermedio de silencio para serenar nuestros pensamientos, enseguida lo relaciono con un concepto que mucho mejor que yo podría explicar, uno de los maestros que disfrutamos en el Centro de yoga, al manejar el término silencio musical - pausa musical- , sin el cual, no existiría la propia composición musical, y por analogía estaríamos creando una mala partitura en nuestras vidas.
Con esta idea, quizás podemos entender mejor, que esos silencios tan reveladores, son mucho más necesarios para nuestra evolución personal de lo que llegamos a imaginar.
Todos conocemos amigos que nos han confesado el miedo, quizás pavor, a vivir solos, trabajar solos o estar en su tiempo libre a solas. Y ahora podemos añadir por la parte que nos toca, . . . y a estar a solas, queriendo orar o meditar, consiguiéndolo, mejor dicho, permitiéndolo en menos ocasiones de las deseadas.
Cada uno sabrá y se guardará para sí mismo, la razón última para no permitir que aflore, más a menudo, esa dicha inexplicable que nos une por unos segundos al resto de seres y del Universo.
En mi caso, el temor a mirar de frente lo que menos me gusta de mí, creyendo que aún no estoy preparado para cambiarlo y aceptar sus consecuencias, es algo que en ocasiones me inmoviliza y me aparta del silencio o la meditación.
Para finalizar os confesaré que cuando he sentido esta Dicha inmensa, solía estar solo, en silencio, casi siempre con los ojos cerrados, y no me da vergüenza decirlo, hasta me ha hecho sonreir un poco y no he podido evitar que se me escaparan algunas lágrimas de felicidad.
También la he sentido en alguna ocasión en compañía, cuando lo que nos trasciende penetraba en las individualidades de quienes estábamos en la sala, en una experiencia determinada. Con sólo cruzarnos las miradas resplandecientes y felices, era evidente lo que habíamos sentido.
Sentir esto, nunca puede ser malo ni frenar nuestra evolución y nos puede servir de estímulo para empezar a cuidarnos, querernos y conocernos, cada vez de modo más pleno, si ya vemos que somos felices haciéndolo entre los demás.
Ángel
Expone Nicolás Caballero, sacerdote claretiano, en su libro ‘Cómo enseñaba a orar Santa Teresa’, sobre el silencio:
“… deja que se establezca la ‘cordialidad’ mediante un coloquio espontáneo o una frase o palabra, que no se analiza, que sólo se dice afectuosamente una y otra vez, como expresión de la propia sinceridad, del propio convencimiento, de la propia necesidad. Y así hasta que llegue el silencio y las señales que lo indican [Juan de la Cruz, ‘Subida del Monte Carmelo’ II, cc. 13-14] y que nos van a permitir reconocer la validez del acontecimiento del ‘estar silenciosamente con Dios y, sobre todo, dentro de Dios’.”
Descubrir que “en ÉL vivimos, nos movemos y existimos (Hech 17, 28)”, conlleva perder el miedo a ‘lo otro’ y poder abandonarnos amorosamente a la voluntad de Dios, “que en esto consiste toda la mayor perfección que se puede alcanzar en el camino espiritual (Moradas Segundas)”.
Un saludo.
Francisco
Es curioso que ayer ordenando unos libros en casa, pasara por mis manos El libro de la vida, (su autobiografía ) de Santa Teresa: no lo abrí y hoy me encuentro con la interesante aportación de Francisco, gracias.
" dejar que se establezca la cordialidad y perder el miedo a lo otro " en eso estamos y es lo que me cuesta favorecer en mí mismo.
Un saludo y un feliz fin de semana a todos los lectores de Camino de Amistad
Ángel
Y a los de Contemplación en el Silencio, también, claro.
Ángel
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